viernes, 3 de julio de 2009

Los accidentes y tránsito: La hora de la acción

Por: Manuel Peña*
Es lamentable ver en los diarios la frecuencia con que aparecen noticias de accidentes de tránsito, que relatan pérdidas de vidas por choques en las pistas. Además del enorme sufrimiento que ocasionan, los accidentes de tránsito pueden llevar rápidamente a la pobreza a una familia, ya que los supervivientes deben enfrentar las consecuencias de esta tragedia a largo plazo.
Cada año mueren más de 1,2 millones de personas en el mundo a causa de traumatismos por accidentes de tránsito, los cuales son ahora una de las tres primeras causas de mortalidad entre personas de 5 a 44 años. Asimismo, otros 50 millones de personas sufren traumatismos no mortales cada año.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de lanzar el Informe sobre la Situación Mundial de la Seguridad Vial, que nos brinda una visión más clara de la situación de la seguridad vial en 178 países. Los resultados muestran que más del 90% de las muertes causadas por el tránsito ocurren en los países de bajos y medianos ingresos, que tienen el 48% de los vehículos del mundo. Las tasas de mortalidad en los países de bajos y medianos ingresos duplican las tasas de los países con ingresos más altos (21,5 y 19,3 por 100.000 personas, respectivamente, contra 10,3 por 100.000).
Los resultados del estudio también indican que casi la mitad de las muertes (46%) son de peatones, ciclistas y motociclistas, grupos conocidos en conjunto como “usuarios vulnerables de las vías de tránsito”. Esta proporción sería aun mayor si las muertes entre pasajeros de medios inseguros de transporte público fuesen incluidas. En algunas de las economías más pobres del mundo (regiones del Pacífico Occidental), la proporción de muertes de usuarios vulnerables de las vías llega al 70%. El informe muestra que muchas de las medidas implementadas para reducir las muertes y las lesiones causadas por accidentes de tránsito solo protegen a los ocupantes de los vehículos y no a los usuarios vulnerables de las vías, los cuales representan cerca de la mitad de las muertes anuales y mundiales por accidentes de tránsito.
En el Perú, en el 2007 hubo 3.510 muertes por accidentes de tránsito. El 18% de ellas corresponde a conductores o pasajeros de vehículos de cuatro ruedas, el 3% a ciclistas y el 78% a peatones (no hay datos sobre motocicletas). El 11% de muertes por accidentes de tránsito son atribuidas al consumo de alcohol y a pesar de que contamos con legislación sobre el consumo de alcohol y conducción, la eficacia de la aplicación de estas leyes es solo 20%. El uso del cinturón de seguridad se encuentra regulado pero la eficacia de aplicación de la ley es de 70%, pues se emplea en el 85% de los asientos delanteros y solo en el 25% de los posteriores. No existe una regulación para el uso de medios de retención (sillas de seguridad) para niños.
Estos datos indican que seguimos teniendo tantas muertes y lesiones en las vías porque no se aplican los conocimientos ganados con la experiencia de las últimas décadas. Las evidencias muestran que el desarrollar y hacer cumplir con exigencia las leyes de seguridad vial es fundamental para reducir la mortal combinación de tomar y manejar, así como el incrementar el uso de cascos, cinturones de seguridad y sillas de seguridad para niños. Los gobiernos no solo deben promulgar leyes integrales que protejan a todos los usuarios de vías de tránsito, sino exigir que estas sean cumplidas.
Finalmente, el informe señala que persisten inmensas brechas en la calidad y cobertura de los datos que los países recolectan y reportan sobre lesiones debidas al tránsito. El subregistro de lesiones de tránsito tanto fatales como no fatales continúa siendo un gran problema en muchos países. Se necesitan datos confiables sobre las muertes y las lesiones no fatales para poder evaluar la verdadera dimensión de los problemas de lesiones causadas por el tránsito, así como para monitorear y evaluar la efectividad de las intervenciones que se ponen en marcha. La coordinación entre los sectores de policía, transportes y salud debe formar parte de las estrategias para mejorar la calidad de los datos y para ayudar a disminuir el subregistro.
El Informe sobre la Situación Mundial muestra que ningún país puede replegarse y asumir que su trabajo en seguridad vial está completo. Aun en los países de mayores ingresos donde las tasas de fatalidad debidas al tránsito son bajas, los choques en las pistas continúan siendo una causa importante de muerte. Hay muchos ejemplos de medidas que han demostrado ser efectivas para mejorar la seguridad vial y que los gobiernos podrían implementar.
Muchos países están invirtiendo en programas a gran escala para la construcción de caminos, lo cual representa el momento oportuno para asegurar que la preocupación por la seguridad vial sea tomada en cuenta. En esto está implícita la necesidad de certificar que la seguridad vial de todos los usuarios de vías –incluyendo peatones, ciclistas y motociclistas– esté incorporada en estos planes.
Dado el conocimiento que tenemos sobre lo que se necesita hacer para que nuestras vías sean más seguras, es imperativo actuar. El momento es ahora.
(*) Representante OPS/OMS PERÚ
Fuente: El Comercio del 03.07.09

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