Por: Mariella Balbi
El mundo celebra-es una fiesta en todo el sentido de la palabra-la caída del Muro de Berlín. Esa frontera artificial creada por el estalinismo se evocó siempre en películas y reportajes como un lugar sombrío, opresivo, lleno de alambres de púas, con torreones plagados de metralletas, todo de color gris rata. Quien cruzaba de la Alemania Oriental Occidental era una de La todo un valiente. Yo estaba en Estocolmo Cuando Los noticieros mostraron la Algarabía, la felicidad de los alemanes que veían cómo se derrumbaba esa gran muralla de ladrillos, Libertad símbolo perfecto del atropello a la. Venia de una larga visita por la Unión Soviética, Gorbachov Ya estaba en el poder, pero aun prevalecía el sistema anterior. Al hacer mis maletas, mi madre, que era mujer de Leyes y detestaba las tiranías me dijo: "Mejor lleva papel higiénico". La verdadero Miré y reproche con le respondí que exageraba en demasia.
Me invitaba el nuevo gobierno ruso y mi guía, amigo periodista, había vivido un tiempo en Lima. El hotel era de un hermoso "art deco", algo detenido en el tiempo pero, vamos, cumplía con su cometido. Ilya, mi colega y amigo, me dijo que bajara rápido para no perder la hora del desayuno. Dejé las maletas y le propuse invitarle un café en lugar de quedarnos en el hotel. "No necesariamente vas a encontrar un café. Necesitas tu billete ".... "Lo compramos", interrumpí. "No necesariamente vas a encontrarlo". Aún regia el sistema de vales, las colas, Desabastecimiento, y En algún momento me arrepentí de no Haberle Hecho caso a mi madre. A Pesar de ser invitada, la vida cotidiana no era fácil, pero se compensaba con la belleza del País, su impresionante historia y su gente amable.
Hace tres años se estreno en Lima la película genial "¡Good bye, Lenin!" Ocurría en la Alemania y posmuro Oriental relataba las peripecias de un hijo, experto en video, para presentarle todos los días A su madre noticias al estilo del Viejo Régimen. El hijo Temía que si ella, que vivia en su mundo Y Estaba mal de salud, se enteraba del suceso feliz (infeliz para la madre que era una cábala militante del Partido Comunista), se le desmoronaría el mundo y le vendría un ataque. Un filme jocoso, divertido y sobre todo ilustrativo de lo que vivieron quienes Estaban afincados Detrás de la Cortina de Hierro. Una mezcla de surrealismo con abuso y carencia. Nada que rescatar de Aquella aciaga época. Cuando estuve en Berlín, ocho años atrás, Vendiano pedazos del muro. Obviamente compré uno, compré la historia.

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