martes, 10 de noviembre de 2009

Solo en torno al aborto

Por: Rafael Fernández-Hart *


En las últimas semanas hemos asistido A UN debate sobre la Despenalización del aborto en el Perú. Más allá del problema, los argumentos presentados tienden un violentarnos.

No vale todo se Trata de entrar en la dinámica del "" hacer para que nuestras posiciones sean aceptadas. En todo caso, el debate nos conmina una y tomar una posicion, de este modo, se ha terminado por Producir una extraña polarización social. Hay por lo menos cuatro sectores Distintos y antagónicos: los católicos antiabortistas (donde se Alinean Algunas otras confesiones), los católicos librepensadores un favor de la Despenalización, los librepensadores no confesionales un favor del Derecho de las Minorías femeninas (pero que muchas veces aducen motivos antirreligiosos) y un indeterminado aguarda que el sector (donde incluyo una Víctimas de diverso tipo). Los argumentos que se exponencialmente, como Suele pasar con temas difíciles, interferencias ofrecen: la obsesión por Tener la razón condiciona la libertad. En efecto, ¿quién no Tener razón desea? Tener razón Pero es un problema Cuando La afectividad está tan implicada como ahora. Examinemos dos síntomas del debate.

Primer Síntoma: "Tener razón" es hacer apología de sí mismo, es decir, defenderse. Cuando el debate Tiende a estancarse entre Cuestiones de orden personal (mi fe, mi cuerpo), se recurre a la experiencia propia como si eso Diera una autoridad inapelable A que lo se dice. Los Distintos grupos sociales, constituidos en torno a la cuestión, tropiezan tarde o temprano con una apología de sus identidades, con una defensa, con una reivindicacion. Lo loable es que exponer aquí mi argumento Equivale un exponerme. Lo problemático es que uno Pretende autovalidarse: "yo lo viví" o "yo lo creo" equivalen A determinar que la bondad está de mi lado. Hago apología de mí mismo Porque soy mejor que los otros.

Síntoma Segundo: Tener razón es tambien un ejercicio de poder. El poder saber como se Expresa: "Sé la verdad". En este caso no se tratara ya de apología, sino de "técnica" y de discriminación En virtud del manejo de la verdad. En efecto, en el presente caso, se Usan el derecho o la medicina para posiciones defensor Opuestas y apropiarse así de un pedazo de la verdad. Por un lado, la medicina determinaría desde qué momento hay sujeto humano. Esta inhumana pretensión Puede ser. Se procede como si se Pudiera Tener certeza de la invención de la subjetividad y no se buscara Así justificar el Hecho de nuestra incertidumbre. ¿Tiene alguna idea de la medicina de lo que es el misterio de la vida? ¿Esta pretensión no Será un modo de ocultar su ignorancia? Por otro lado, el derecho se confronta con la realidad de otro modo. El derecho "sabe" a Través de la ley. En efecto, saber ejerce su dominio sobre lo real por medio de la ley. Pero el saber del derecho Puede desvirtuar la ley. No defiende siempre la verdad y está más pronto a dominar una parcela de la realidad. No pretendo invalidar ni el derecho ni la medicina, pero Ambas disciplinas Tienen que ayudarnos un hacernos preguntas que no nos hemos Hecho y que van más allá del dominio de la información.

En conclusión, para caminar en alguna dirección, sin discutir Debemos aferrarnos una razón tener. Tener razón es entrar en un combate y los combates no son siempre prueba de la honestidad. Corremos el riesgo de usar argumentos autojustificadores, falaces o, peor aún, los violentos. Si un tema Así nos Expone tanto, deberíamos pensar Evitar a toda costa que la verdad y la bondad Están de nuestro lado. Solo SE PUEDE conversar Cuando Estamos Dispuestos a Renunciar A tener la razón. Y en este sentido, más vale ceder el defensor y que una Posición Renunciar a Costa del amor. Pero esa pregunta es la más Difícil: ¿Dónde está el amor?

[*] Universidad Jesuita Antonio Ruiz de Montoya

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